Es curioso ver la similitud que ha hecho mi cerebro con las miradas y las olas del mar mientras me encontraba haciendo running. La mayoría miradas de ida y vueltas que guardamos, para recordar a nuestro antojo según la situación o el momento que estamos pasando.
Pienso que hay pocas formas más directas y profundas de comunicarse como aquellas que emplea una mirada. No precisa de una palabra o un millar, se vale por si sola para declarar todo aquello que pretende contarnos.
También es muy curioso, la enorme cantidad de efectos que ella en nosotros produce, quizá porque procede de un pequeño gesto y de lo efímeras que algunas pueden llegar a ser.
Cuesta concebir cualquier tipo de relación sin el auxilio y ayuda de una mirada. Ella encierra todo tipo de sentimientos, es posible como con ella puedes sentir una caricia, como notas un beso sin recibirlo, pueden herirte con algunas de ellas o sentir como te hundes y matan tus esperanzas con muchas otras.
Una mirada solo necesita de la complicidad de otra que haga de receptora para esa expresión, en ese breve instante, en ese cruce entre ellas se produce ese mágico momento de la comunicación.
Durante gran parte de mi vida he pensado, que hay tres poderosas razones que al unirse consiguen conquistar casi todo aquello que se proponen, no me refiero al plan romántico simplemente, me refiero a cualquier opción o circunstancia en nuestras vidas diarias, hablo del triangulo que conjugan: la capacidad de usar el cerebro, la sonrisa y la mirada.
Creo que cuando existe una simbiosis entre ellos, una unión total, el mundo de posibilidades que se presenta ante esa persona es infinito. Quizá podría estar nombrando miradas durante toda la noche y sería un no acabar pero hay cuatro o cinco tipos que en especial a mi me vienen de pronto a la mente:
1- Tengo que decir que esa mirada que muestra paciencia, saber estar y sabiduría, esa que se vislumbra en personas casi siempre mayores, que la vida ha ido curtiendo en mil batallas es una de mis preferidas, esa mirada la observe durante años en mi abuela.
2- Me parare en la mirada de los bebes, para mi es la mirada de la curiosidad infinita, del querer abarcar todo lo que a su alrededor se mueve, la mirada de una vida que comienza y que con incansable ganas espera aprender.
3- La mirada de las personas luchadoras, de las que no se rinden por más que las cosas se pongan cuesta arriba a cada instante, esa mirada la observe en una persona muy apreciada por mi este domingo, vi como a pesar de una nueva decepción y un nuevo comienzo, brotaba de sus ojos el instinto de supervivencia y lucha que le caracteriza.
4- La mirada del amor, del querer dar, del querer compartir tu ser, tu alma y mucho de lo que todo ello conlleva simplemente el estar enamorado, esa mirada se convierte en muchas veces en algo demasiado corto, porque quieres disfrutar aun mas de ella, no necesita como dije antes de palabras, solo de cruce entre ellas y guiños que se interpretan al momento.
5- Por ultimo me quedo con la mirada de la salvación, o eso fue lo que para mi supuso hace ya muchos años, mientras hacia un viaje que inicié para reencontrarme a mi mismo, andaba muy perdido, y entre tanto kilómetro recorrido a pie en la India, me encontré la mirada de un niño, (que me hizo recordar a la de un ser perdido), uno que apenas tendría para comer, pero que me miro con inocencia, me sonrió y me ofreció parte del pan indio que en esos momentos comía, aquel día fue un nuevo comienzo después de ocho meses de autentico infierno por los que pasé, y se lo debí a la bondad de un ser que me lo expresaba con una simple mirada.
Quizá la mirada sea una de esas pocas cosas que el ser humano, pueda compartir con quien tan solo quiere y como tan solo desea mostrar, pero es tan fantástico poder disfrutar por un instante de ella.
Otro día puede que no muy lejano, deje por este blog un poema sobre otra mirada, que hace ya algunos años me dio por escribir.
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