domingo, 10 de febrero de 2013

La belleza de lo simple

Este ha sido un fin de semana de desconexión total con lo cotidiano, han sido dos días de relax total a pesar de no haber parado de currar, pero en algo que siempre he considerado que es devolver belleza. Hace ya unos meses, una amiga me comento que tenía unos muebles de madera que habían pertenecido a sus padres y que por ciertas circunstancias se habían deteriorado y pensaba tirarlos, no sin antes decirme que ojala pudiera salvarlos, le comente que gracias a mi ex-pareja aprendí a restaurar muebles de madera y que no tenia problema alguno en restaurar los suyos, pero por alguna razón un finde o por otra el siguiente nunca cuadrábamos, hasta este que hoy termina.
He conseguido restaurarle en estos dos días dos de los nueve muebles que tiene por restaurar, tengo que decir que es una de las cosas que más me relajan y me desconectan de la realidad, me hace centrarme solo y exclusivamente en eso, en devolver la belleza que en su momento tenían, es más como casi siempre acabo envejeciendo esos muebles acaban tomando aun una imagen mucho más bella de lo que en un principio llegaron a tener.
Debo agradecer a mi amiga el gran fin de semana que me ha brindado, porque aparte de poder distraerme en un tiempo en el cual anda mi cerebro en plena ebullición como olla a presión, me ha hecho recordar viejos tiempos de la pandilla y aunque nunca esa pandilla sera la de antes, es bueno sacar del baúl de los recuerdos algunas de esas vivencias.
A menudo digo que adoro lo simple, lo sencillo que ofrece la vida y cada día me reafirmo más en ello, puedo decir de este finde que he sido feliz con tan solo una taza de chocolate, una larga conversación de horas y una chimenea encendida, como lo hubiese sido con un viaje bien lejos.
La vida muchas veces nos lleva por caminos que evitamos a toda costa, pero creo que en esos caminos somos capaces de aprender incluso más que en aquellos que habíamos decidido transitar, este dos días en su casa me han dado para mucho, he podido sentir, pensar y notar como todo aquello que me rodea y que algunas veces me asfixia a diario, no es más que la oportunidad que yo le brindo a ciertos temores frente a los cuales nunca había temido antes.
 Incluso en estos días me he excusado a mi mismo diciendo que son cosas que pasan, pero no, yo se que no es así, me conozco y se que no pasan sin nuestro consentimiento, por eso entre otras cosas adoro esas cosas simples de la vida, porque me dejan volver a ver las cosas desde la perspectiva adecuada y dar carpetazo a todo aquello que no debe andar revoloteando por mi cabeza.
Mi abuela que era muy sabia decía que cualquier problema que nos atormenta, "solo tiene la importancia que nosotros seamos capaces de darle, puesto que tanto teniendo, como no teniendo solución era absurdo preocuparse de mas por ellos". 
He de reconocer que quizá me he preocupado de más por ciertos asuntos que no están en mi mano, que aun queriendo darle sentido a muchos de ellos, no puedo entender y comprender todo aquello que me ocurre en mi vida, es algo que digo habitualmente a los demás, puesto que hacerlo me haría volverme loco.
Ahora con las pilas ya recargadas, con la visión que me da el ver las cosas desde otro prisma y con la seguridad de hasta el día de hoy haber echo sino siempre lo correcto, pretendo dejar que el tiempo haga de sabio y dejar que ciertas cuestiones fluyan por si solas si han de fluir, de no ser así, no volveré a dar más vueltas a lo que tan absorto me ha tenido estas semanas atrás.
Lo simple y lo sencillo, suelen ser a menudo lo más difícil de encontrar, tenemos la increíble manía de hacer todo mucho más complicado de lo que a menudo es o se presenta, incluso cuando queremos expresar lo más sencillo y bonito. He titulado esto la belleza de lo simple, quizá porque debemos aprender de lo bello y  lo simple sin más, por ejemplo un niño cuando decide hacer algo gracias a su inocencia, lo suelen hacer por instinto, sin miedos y dejando que la inocencia les guíe sin pensar en las consecuencias, y les resulta todo siempre simple y bello, incluso un simple mueble de madera me demuestra que tras su belleza solo se encuentra un simple trabajo de cuidado.
Todo a nuestro alrededor es simple, es bello, hasta que nosotros por extrañas razones decidimos que no sea así. Hagamos más simple y sencilla la vida que ya vendrán otros a complicarnos sin razón aparente.

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