Quisiera dedicar en este rincón personal que se ha convertido este blog, un pequeño hueco a esa fabrica de sueños que es el cine, a todas esas películas que han marcado un momento en mi vida, y que son imposibles de no recordar, porque no dejan de ser realidad en muchos casos trasladados a una pantalla. El cine ha sido capaz de transmitirme en muchas ocasiones sentimientos muy profundos, totalmente diferentes a un libro, porque el cine tiene un rostro y una voz, que los convierte en personal, en un ser con el que te sientes identificado.
Adoro sentarme delante de un tv y contemplar esas películas que aun teniendo una cantidad de años que me sobrepasan, muestran una calidad que no se si por su blanco y negro, o incluso su color mas básico supera en mucho a la mayoría del cine que actualmente se puede visionar. Sí, en definitiva soy fan del cine clásico, ver en una pantalla a esos actores y actrices de la gran época dorada de Hollywood no tiene precio, no digo que hoy en día no exista buen cine, ni mucho menos, pero he de reconocer que la forma en que se trataba el cine antes, la forma de plasmar cada historia con la falta de recursos hoy existentes lo hacia un mundo maravilloso.
Como titulo a este primer articulo sobre el cine he puesto ´´Casablanca´´ en honor a esa película, y sencillamente lo he hecho porque me parece algo sublime, no se si por el duro papel de Humphrey Bogart, si por la marcada belleza de Ingrid bergman o el bar de Rick, que a la postre es gran parte de historia, el caso es que cuando me siento a verla, no importa el numero de veces que lo haga siempre encuentro algo que deja satisfecho en ella.
Los diálogos son increíbles a la vez que inesperados, las respuestas del personaje de Bogart (Rick Blaine) no queriendo tener roce ninguno con el mundo que le rodea hacen de él, el papel perfecto para alguien que mostró su mas dura faceta en muchas de sus interpretaciones, momentos como la espera de Ingrid Bergman (Ilsa Laszlo) en el cual la penumbra del bar convirtió ese instante en una de las mejores miradas jamas vista en la historia del cine.
Me podría extender mucho, pero siempre es mejor que la vean y disfruten de un buen rato sentados en la Casablanca ocupada, con una historia de amor imposible. Dejo algunas míticas frases de ella, para que aquella persona que aun no la ha visto le entre el gusanillo por verla:
``No suelo hacer planes a largo plazo´´- H.Bogart
``Tócala una vez, Sam, en recuerdo de los viejos tiempos´´- I. Bergman
``Los alemanes iban de gris y tu ibas vestida de azul´´- H.Bogart
``Siempre nos quedara París´´- H.Bogart
``Louis presiento que este es el comienzo de una hermosa amistad´´- H.Bogart
-Casablanca (1942)
Hace ya algunos días que no me pasaba por este blog a dejar escrito alguno, aprovecho este impas que tengo para dedicarle unas lineas a un genial escritor como fue José Saramago.
Siempre he pensado que el único futuro del cual verdaderamente somos dueños es el ahora, el presente, porque el futuro que siempre se nos nombra es tan lejano y volátil como los sueños que se pierden al despertar. Saramago nos habla de todo lo relacionado a la edad, presente y sueños del momento en varios textos de su extensa obra, yo hoy he elegido un poema que desde que lo leí, lo siento como parte de mi.
``Mañana es la única utopía´´
Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo...
¡Qué importa eso!.
Tengo la edad que quiero y siento.
La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido.
Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la
convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuántos años tengo!.
No quiero pensar en ello.
Unos dicen que ya soy viejo y otros que estoy en el apogeo.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo
que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer
lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos
y atesorar éxitos.
Ahora no tienen por qué decir: Eres muy joven, no lo lograrás.
Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero
con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones
se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse
en el fuego de una pasión deseada.
Y otras en un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues
mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino
derramé al ver mis ilusiones rotas... valen mucho más que eso.
¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta!.
Lo que importa es la edad que siento.
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida
y la fuerza de mis anhelos.
¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa!.
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.
José Saramago