Otra vez sentado en la butaca de un aeropuerto, he de decir que me encanta estar en ellos, quizá porque mi vida no depende de viajar a cada instante o quizá porque siempre he pensando que es el lugar de muchos reencuentros (lo cual quiere decir que fue el de una separación en su momento), o tan solo quizá porque viajar hace que podamos creer que todo aquello que nos atormenta lo dejamos atrás durante esa travesía.
En mi caso ha sido como volver a mi segunda casa, porque así me siento aquí, aunque esta vez fuese para despedir a alguien para siempre y eso nunca es agradable.
Ahora, que tengo un buen rato de espera hasta que mi vuelo despegue, tengo la oportunidad nuevamente de darme cuenta lo que es poder regresar aquí cada vez que quiero, revivir mi pasado, sentir otra vez todo y darle la importancia que ha tenido y tendrá en mi vida.
El aroma de esta ciudad es diferente, a mi así siempre me lo ha parecido, y eso que confieso haber estado a punto de congelarme, pues pasar de 20 grados a -1 en menos de 24 horas ha sido duro, por lo demás enorme el sentimiento como siempre de sentirme querido por personas a las cuales veo solo una vez cada una cierta cantidad de tiempo hace ver lo afortunado que soy por ello, como iba diciendo esta ciudad es diferente y lo demuestra a su manera cada vez que en ella poso mis pies, dando un extra de energía que conservo durante largo tiempo cuando la abandono, pero también, cada vez que vengo me llevo encerrado en mi un pequeño dolor que me acompaña de por vida, un dolor que me recuerda lo efímero que puede ser todo, es imposible explicar en palabras lo que ese dolor significo en cierto momento de mi vida, porque hay cosas que se escapan a la comprensión, solo puedo decir que solo por haberlo vivido, puedo asegurar que mi vida ha sido completa, porque el final fue dolor, pero todo lo que acaeció anteriormente a el fue felicidad y enseñanza plena.
Esta mañana visitando un cementerio, sí, esos lugares que pocas veces les he encontrado un sentido en mi vida y delante de la tumba de esa persona que significo todo para mi (felicidad, enseñanza, vida y dolor, mucho dolor cuando desapareció hace ya muchos años) volvió a aparecer ese silencio tan peculiar, ese en el cual eres capaz de estar diciendo mucho en tu mente, ese en el cual palabras, ideas y recuerdos se pelean por salir al exterior, pero que no encuentran el camino adecuado para ello, Benedetti dijo una vez "hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio", creo que tenía mucha razón ya que hay silencios que son capaces de escucharse mas que las propias palabras, que los propios sentimientos, en fin, así es esta ciudad para mi, un lugar del cual nunca puedo huir del todo, pero que crea en mi una guerra interior en algunas ocasiones devastadora y que cada vez que abandono me hace ver lo afortunado que he llegado a ser y lo afortunado que soy, porque mi historia no ha terminado aun.
Comencé diciendo aquello que un aeropuerto me hace sentir, ahora puedo decir que me siento tranquilo y en paz al haber podido compartir esto con todos mientras en una de sus butacas estoy, es hora de poner un punto y aparte, coger un avión, echar un buen vistazo a Madrid y a los que allí me esperan, antes de volver a mi hogar.
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