Tengo que decir que poco esperaba yo de este fin de semana, a decir verdad de la semana al completo, y ha sido mucho mas reveladora, productiva y animada de lo que al principio prometía.
Tengo que decir que la semana empezó por así decirlo con algo que me esperaba, pero no por esperado dejo de ser una decepción, a menudo las cosas esperadas son las mas dolorosas, porque en el fondo abrigamos la esperanza que como las vemos venir serán mas llevaderas, si es una contradicción, lo se, pero es cierto o por lo menos a mi me ha pasado alguna vez. Sin esperarlo la semana mejoró con grandes sorpresas, pero seguía llevando esa decepción dentro y que me hace pensar en muchas ocasiones lo difícil que es poder comprender a otra persona, entender sus motivos o simplemente estar de espectador en el momento adecuado y no serlo e implicarse más en otros. Y he aquí que llego el fin de semana y gracias a el, un buen reencuentro que me ha dado la llave adecuada para poder volver a mirar las cosas desde el prisma adecuado, porque en ciertas ocasiones no es malo recordarte como eras, porque no es bueno vivir del pasado y hay que evolucionar con el tiempo, pero ello no implica dejar de ser aquello que en su momento y en este actual te hacían ver la vida como debías, con los ojos siempre de un niño grande, un niño que por momentos se pierde en la vorágine que significa vivir a diario rodeado.
En esos momentos en los que te reúnes con alguien que siempre ha sido especial, por el trato que has tenido y que perdura en el tiempo, por todo aquello que compartes y te obsequia sin contra prestaciones, solo por el mero hecho de compartir momentos, son los que hacen que la vida merezca mucho más la pena, y anoche se dio.
Esta vieja amiga, (vieja por el tiempo que nos conocemos, no por su edad)(aclaro porque acabara leyendo esto) hizo de ese momento, en el que el día comienza a huir de la noche que lo persigue para no darle nunca caza, algo realmente especial, solo por eso te das cuenta que la mayoría de aquellos que te rodean a diario lo hacen por simple conveniencia, sí, es algo duro esto que digo, pero que amistades de años como estas me demuestran que no están solo cuando a ellas les haces falta, sino que siempre lo están para todo.
Dejando el sol por un lado, la botella de vino por otro, la larga conversación acabo quizá en lo que yo ya sabia o preveía, pero que por una u otra razón siempre pospongo en los últimos años, y es que debo dedicarme mucho más a mi y dejar de lado a los demás por muchos problemas que tengan, siempre he sido de la opinión que para que uno pueda estar bien para todos aquellos que le rodean lo primordial, es estar bien con uno mismo, y eso hace tiempo que no lo estoy, no por sentirme mal sino por dedicarle demasiado tiempo a los demás e implicarme demasiado con ellos. Eso te acaba agotando sin que te des cuenta y acaba pasando una factura que pocas veces es reembolsable.
En cuanto lo que dije sobre la mayoría de las personas que a diario nos rodean es algo cierto, nos encontramos personas que te necesitan para los momentos malos, para esos momentos que se sienten solas y que no desean ser observadas así por otros, esas mismas personas hacen de esas situaciones todo una obra, que por desgracia sin que se den cuenta que van en su detrimento, una amiga me dijo una vez ``nunca des prioridad a aquella persona para quien solo eres una opción mas´´, ella sabia de que hablaba, y tardé, pero seguí su consejo, intento como dijo anoche mi querida amiga Nati, recuperar el brillo en la mirada y volver a ser aquel loco que vivía sin más, porque como siempre he dicho de eso se trata, de vivir el ahora, el momento sin llevarte a nada ni a nadie por delante.
Quizá tomar el camino de mirar más por mi, me haga ganar enemigos o quizá no me hace ganar enemigos sino mas bien perder falsas amistades, ya sea lo uno o lo otro, es necesario en los tiempos que corren no jugar con nadie y es algo que las personas aun no suelen darse mucha cuenta.
Poder tener ese instante en el que te das cuenta de muchas cosas que sueles dejar pasar porque si, ese instante que a diario la vida no te brinda por la velocidad a la que vivimos, ese instante, el momento preciso en que comienzas de nuevo a vivir. Anoche me lo brindaron y estaré eternamente agradecido por ello.
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