Hace bien poco, hablaba con un amigo de una oportunidad única que se le ha presentado con los tiempos tan raros y convulsos que corren por este país, no es otra oportunidad que trabajar fuera del país, disfrutar de un cambio radical y con más esperanzas y retos, que posibles circunstancias encuentre en contra, pues bien mi amigo decidió en su momento emprender esa aventura y a día de hoy anda dudando de lo ya decidido. Por mi parte repito no entiendo el darle vueltas a una decisión tomada, es como querer vivir en un bucle espantoso de nervios continuo, no darte una oportunidad a nuevas metas o retos.
Tengo que decir que muy a mi pesar he tenido que ser asquerosamente sincero como dice mi mejor amiga que soy, decirle todo aquello que pienso de su situación y esperar que esas palabras aunque duras le hagan reflexionar sobre su delicada situación, he de reconocer que todos pasamos épocas más o menos buenas en la vida (nadie vive en una nube de felicidad constante, por muy optimista que se sea), pero no afrontar los miedos y dejar que las decisiones las tomen esos miedos es mucho peor que vivir tomando decisiones que aun a riesgo de equivocarte en ellas son retos como ya he dicho.
Tengo que reconocer que hace más bien poco, no mas de tres meses tuve que tomar una decisión de esas que me costo muchos km de paseo y de ver que era mejor, me costo tanto que debido a ella me he llevado una decepción tremenda, pero pensándolo fríamente, gracias a ella la decepción me la lleve más pronto que tarde, evitando prolongar en el tiempo una decepción aun mayor. Tomamos decisiones a diario, unas mas duras que otras, (en el campo laboral, en el familiar, en el amoroso, y en un largo etc) pero esas decisiones una vez vista con la perspectiva del tiempo, te dan el enorme placer de haberlas afrontado, de no haberte vuelto atrás y de haber intentado algo diferente de aquello que no funcionaba, siempre ando abierto a cualquier nueva perspectiva que quiera brindarme la vida, no deja de ser un riesgo constante, una continua sucesión de ideas sobrevolando en el cerebro de que será o no mejor pero, que privilegio poder decidir y repito ser consecuente con dichas decisiones. En la vida como decía una canción "se debe abolir aquello que te hace sufrir", las decisiones las tomamos para encontrarnos mejor, en cualquier ámbito, seamos valientes con ellas y con todo lo decidido.
PD: A mi querido amigo, que se que leerá esto solo me queda decirle que debe arriesgar, que nunca sabrá si era o no lo adecuado sino lo prueba, vivir es una aventura diaria, no la conviertas en una monotonía.
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