No puedo quejarme de la vida que llevo, ni tan siquiera de que me la hayan impuesto, al contrario, estoy aquí porque gracias a mis decisiones elegí este camino, este lugar y esta forma de estar. Es también por esas decisiones que el año ha sido convulso, en realidad casi todo el año ha sido bueno,( las quejas son esas que te hacen perder el tiempo en encontrar soluciones, y no me gusta escudarme en ellas), pero si es cierto que este año he tenido un par de decisiones que han marcado un antes y un después muy importantes. Siempre he considerado la amistad un privilegio, con una de esas decisiones he hecho con consciencia que una persona a la que quiero con locura se alejara de mi, ha pasado de eso casi cinco meses, y se que en el fondo no me equivoqué, era necesaria esa decisión, pero como he dicho duele no tener cerca a quien tanto aprecias.
Ayudar a esa persona fue parte de mi misión en la vida cuando supe que no estaba pasando por buenos momentos, pero también supe ver que en ciertas cosas, debía tomar nuevamente las riendas y que debía decidir por si misma y eso no se iba a llevar a cabo mientras estuviese ahí para ayudarla, el día que decidí dejar de ayudarla, sabia que me exponía a perder, porque no iba a entender lo que aquella noche de Julio hice, hay una frase de una película que me encanta, (se ve en Batmans begins), ``¿Porque nos caemos?, para aprender a levantarnos´´ y ella tenía que aprender a levantarse de ese precipicio que me hablaba a menudo, tenía que caer del todo. Se que ella nunca entenderá, porque es lo que tienen las decisiones unilaterales sin explicación, pero nunca hubiese tenido el mismo efecto de saberlo o de haberle explicado. Un año de una gran perdida, pero un año de reencuentros con otras personas, por ejemplo una amiga que estuvo en el instituto conmigo y que ha sido toda una gran sorpresa, un año de ver como las experiencias vividas y ganadas me han hecho algo más tranquilo, más pausado en las decisiones y de ver como esas largas conversaciones a través de los años con amig@s sirven siempre para un buen fin, un año que ya casi se desvanece, parece mentira cuando uno mira hacia atrás y ve como no hace tanto solo pensaba en un balón de baloncesto (que vida aquella de los 20), en leer una cantidad impresionante de libros (cosa que sigo haciendo, que desastre que soy) y en no perder a ese niño oculto e interior que todos llevamos dentro por el paso de estos años, (es curioso el día que conocí a esa persona de la que hable, el final de la conversación fue ese, me dijo: calla a tu persona grande y deja que tu niño hable con mi niña).
Los recuerdos, son esos que cada año van creando mas estantes dentro de nuestra cabeza, colocando sentimientos, momentos y vivencias a mansalvas para luego poder revivirlos. Ahora que toca a su fin los 37, solo me queda estar agradecido por haberlos vivido, por haber podido compartirlos con tantas personas y porque me han enseñado aun en los momentos duros. Solo queda esperar que los 38 que mañana comienzan sean igual o mejor, ya que estamos puestos a pedir...
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